Creada por Little Marvin, la serie sigue el formato de antología —es decir, cada temporada presenta una nueva historia—, pero mantiene como hilo conductor la discusión sobre la desigualdad racial en Estados Unidos.
La trama que atrapa —e incomoda
La primera temporada acompaña a la familia Emory, que decide abandonar Carolina del Norte en busca de una vida mejor en Los Ángeles, durante la década de 1950. El objetivo es huir de las políticas segregacionistas impuestas por las leyes de Jim Crow.
Sin embargo, lo que parecía ser un nuevo comienzo se transforma rápidamente en una pesadilla.
Al mudarse a un barrio predominantemente blanco, los Emory sufren una serie de ataques racistas, que van desde agresiones verbales hasta situaciones extremas de violencia psicológica y física. Todo esto ocurre bajo una apariencia de "normalidad", lo que hace la experiencia aún más angustiante.
Además, la familia también enfrenta eventos sobrenaturales —como apariciones y manifestaciones inexplicables— que parecen estar vinculados a traumas del pasado.
Esta combinación entre horror real y ficticio es lo que diferencia a la serie de producciones más convencionales.
Terror psicológico: el verdadero enfoque de la narrativa
A diferencia de obras que apuestan por sustos fáciles, Them invierte en terror psicológico. La tensión se construye de manera gradual, explorando el miedo, la ansiedad y el sufrimiento de los personajes.
Este estilo aproxima a la serie a trabajos de Jordan Peele, conocido por películas como Corra, que también utilizan el terror como herramienta de crítica social.
Otro punto de comparación frecuente es con Lovecraft Country, que igualmente mezcla elementos sobrenaturales con cuestiones raciales. Sin embargo, muchos críticos señalan que Them adopta un enfoque aún más intenso y, en algunos momentos, difícil de ver.
La polémica que dividió al público y la crítica
Desde su estreno, la serie ha generado fuerte repercusión —y no solo positiva.
En el sitio Rotten Tomatoes, la recepción fue mixta, reflejando la división entre crítica y público. Mientras algunos elogian el coraje de la producción al abordar temas delicados, otros critican el exceso de violencia gráfica.
El término "torture porn" (o "pornografía de tortura") fue frecuentemente asociado a la serie. Esto ocurre cuando una obra parece explotar el sufrimiento de los personajes de manera excesiva, lo que puede generar desconfort en el espectador.
Esta discusión es especialmente relevante cuando se trata de temas como el racismo y la violencia histórica. Después de todo, ¿hasta qué punto es necesario exponer estos dolores de forma tan explícita?
Escenas que causan impacto —y exigen preparación emocional
Uno de los puntos más comentados de la serie es la presencia de escenas extremadamente pesadas, que pueden servir como disparador para algunas personas.
Hay episodios que presentan violencia física, abuso psicológico y situaciones traumáticas de manera bastante explícita. Por eso, muchos espectadores reportan dificultad para ver hasta el final.
Incluso, el propio equipo de producción adoptó medidas para lidiar con la intensidad de las grabaciones. La actriz Deborah Ayorinde, protagonista de la serie, reveló en entrevistas que hubo acompañamiento psicológico durante las grabaciones.