Antiguamente, era común que las series de comedia, drama y otros géneros tuvieran temporadas con 20 o más episodios. Un gran motivo para las temporadas más largas era ciertamente la sindicación; las series de TV generalmente se calificaban para sindicación después de emitir 100 episodios, lo que podría lograrse después de cuatro o cinco temporadas. Las repeticiones eran un negocio lucrativo para las empresas de producción de TV, así que tenía sentido que los programas tuvieran temporadas más largas para alcanzar el umbral de sindicación.
La huelga de guionistas en 2007 y su impacto en las temporadas de TV
La huelga de Guionistas de América en 2007-2008 llevó a muchos programas a acortar sus temporadas. Esto se hizo por necesidad; la producción de programas fue interrumpida debido a la huelga, y muchos shows no pudieron completar órdenes completas de temporadas. Sin embargo, la huelga de guionistas en 2007 demostró que es posible mantener la calidad de una serie incluso con menos episodios.
El surgimiento del streaming y la tendencia de temporadas más cortas
Debido al aumento de plataformas de
streaming, como
Netflix, las temporadas más cortas se han vuelto más comunes. Las series producidas para estas plataformas generalmente tienen entre 10 y 13 episodios por temporada, lo que facilita el consumo rápido de los espectadores y no requiere atención durante meses seguidos. Además, los servicios de streaming no necesitan preocuparse por la sindicación, por lo que la regla de los 100 episodios se volvió irrelevante para estos shows.
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Imagen: MacMagazine[/caption]