El resultado es una película que conversa directamente con el público, especialmente con quienes ya han vivido (o aún viven) la incomodidad de no saber exactamente dónde encajan.
Una protagonista construida a partir de dudas reales
Margaret no es un personaje idealizado. No tiene respuestas, no posee certezas y, principalmente, no sigue un camino lineal.
La fe como punto de partida — y no como respuesta
Hija de padre judío y madre cristiana, Margaret crece en un ambiente donde ninguna religión es impuesta. A primera vista, esto puede parecer libertad total. Pero, en la práctica, genera un vacío donde nadie orienta, nadie dirige y nadie responde.
Ante esto, la protagonista toma una decisión simple pero poderosa: comienza a conversar con Dios a su propia manera. Este recurso narrativo es uno de los grandes aciertos de la película, pues transforma la espiritualidad en algo íntimo, humano y accesible.
El peso de decidir demasiado pronto
Uno de los puntos más relevantes del largometraje es mostrar cómo, incluso sin presión explícita, Margaret siente la necesidad de elegir rápidamente quién es. Esto aparece en diferentes momentos: en la escuela, al intentar encajar; en casa, al buscar respuestas de sus padres; en experiencias religiosas, al visitar diferentes espacios.
La película evidencia algo muy común en Brasil actualmente: jóvenes siendo presionados a definirse antes de conocerse.
Creciendo Juntas: familia en equilibrio delicado
Otro pilar central de la narrativa es la dinámica familiar y cómo influye directamente en la maduración.
Padres que evitan imponer... pero tampoco guían
La madre de Margaret, interpretada por Rachel McAdams, opta por no influir en la hija religiosamente. El padre, interpretado por Benny Safdie, también evita cualquier imposición.
Esta postura crea un escenario curioso: libertad total de elección, ausencia de referencia e inseguridad creciente. En la práctica, la película muestra que la libertad sin orientación puede generar confusión, especialmente en la infancia.
La abuela como contrapunto tradicional
La presencia de la abuela, interpretada por Kathy Bates, trae una visión más tradicional. Introduce a Margaret al judaísmo, ofreciendo rituales, explicaciones y pertenencia. Pero este acogimiento también viene acompañado de expectativas, creando otro conflicto interno en la protagonista.
Escuela, amistad y presión social
Además de la familia, el ambiente escolar juega un papel fundamental en el desarrollo de Margaret. Al llegar a una nueva ciudad, la protagonista intenta evitar el rótulo de "chica nueva". Para esto, observa comportamientos, imita actitudes y prueba formas de actuar. Esta construcción es extremadamente realista y dialoga directamente con la experiencia de adolescentes brasileños.
Cuerpo, comparación e inseguridad
La película también aborda, con sensibilidad, temas como la pubertad, la comparación entre amigas, la presión estética y las expectativas sobre el cuerpo. Margaret desea crecer rápido — tener senos, menstruar, madurar. Este deseo revela una ansiedad común en la adolescencia: querer acelerar el tiempo.
La religión como herramienta de autoconocimiento
Uno de los elementos más interesantes de la narrativa es cómo la religión deja de ser un destino y pasa a ser una herramienta de autoconocimiento.